
No es fácil huir del hastío que provoca la rutina y la repetición, para el fotógrafo el reto está en encontrar lo bello, lo trascendente y lo irrepetible dentro de lo simple, lo aparentemente insignificante y lo cotidiano.
La clave la da el personaje de Robbin Williams (no confundir con Robbie Willliams, a mi siempre me pasa) en la Sociedad de los Poetas Muertos: variar el punto de vista, el ángulo de toma. Esto es, mirar las cosas desde otra perspectiva: en picada, contrapicada, plano holandés o colgado de los pies si se prefiere.
Este “perspectivismo” funciona muy bien cuando salimos de viaje, cuando todo es nuevo y fotografiable (como japonés), es la mirada del extranjero, esa que permite que al conocer lo ajeno se conozca mejor lo propio y a su vez entender en qué se puede mejorar.
Pero no basta con ver como extranjero, hay que tomar la foto, involucrarse y finalmente salir de uno mismo para entender a los otros. Dejar de ser extranjero.
Por eso, un pulgar abajo a los extranjeros que no se involucran con la cultura ajena, a los que andan en taxis y no caminan hasta que les duelen los pies; a los que se juntan con otros extranjeros para hacer lo mismo que hacen en casa: comprar y beber pero con escenario distinto; a los que se toman la foto del recuerdo antes de hacer la foto mental; a los que se quedan siempre extranjeros.
Este post esta dedicado a Charlyne, mi mejor amiga, que vino de Francia y se hizo mexicana, más mexicana que muchos. Pulgar arriba para ti que con tu visita me hiciste concocerme más. El metrobus, la cineteca, el borrego viudo, la condesa, la roma, la merced, coyoacán, guanajuato, guadalajara, pie de la cuesta no serán los mismos ahora, tampoco la banda que te conoció acá. Te vamos a extrañar un montón, especialmente yo. Cha, j´esperè te revoir très vite.
Ahora, de vuelta a lo cotidiano.
La clave la da el personaje de Robbin Williams (no confundir con Robbie Willliams, a mi siempre me pasa) en la Sociedad de los Poetas Muertos: variar el punto de vista, el ángulo de toma. Esto es, mirar las cosas desde otra perspectiva: en picada, contrapicada, plano holandés o colgado de los pies si se prefiere.
Este “perspectivismo” funciona muy bien cuando salimos de viaje, cuando todo es nuevo y fotografiable (como japonés), es la mirada del extranjero, esa que permite que al conocer lo ajeno se conozca mejor lo propio y a su vez entender en qué se puede mejorar.
Pero no basta con ver como extranjero, hay que tomar la foto, involucrarse y finalmente salir de uno mismo para entender a los otros. Dejar de ser extranjero.
Por eso, un pulgar abajo a los extranjeros que no se involucran con la cultura ajena, a los que andan en taxis y no caminan hasta que les duelen los pies; a los que se juntan con otros extranjeros para hacer lo mismo que hacen en casa: comprar y beber pero con escenario distinto; a los que se toman la foto del recuerdo antes de hacer la foto mental; a los que se quedan siempre extranjeros.
Este post esta dedicado a Charlyne, mi mejor amiga, que vino de Francia y se hizo mexicana, más mexicana que muchos. Pulgar arriba para ti que con tu visita me hiciste concocerme más. El metrobus, la cineteca, el borrego viudo, la condesa, la roma, la merced, coyoacán, guanajuato, guadalajara, pie de la cuesta no serán los mismos ahora, tampoco la banda que te conoció acá. Te vamos a extrañar un montón, especialmente yo. Cha, j´esperè te revoir très vite.
Ahora, de vuelta a lo cotidiano.